miércoles, 22 de abril de 2026

¡Qué proyecto tan bonito y necesario!

 

¡Qué proyecto tan bonito y necesario! Se nota que hay un trabajo profundo detrás de "Este hormigueo es mi cabreo", especialmente en esa transición de la sensación física a la gestión emocional. El uso de la metáfora del camaleón y el termómetro visual es una herramienta de oro para el aula.

 

Dossier: Este hormigueo es mi cabreo

Un viaje del síntoma a la calma a través del cuerpo.

Resumen del Proyecto

Este cuento infantil ilustrado nace con una misión clara: enseñar a los niños (y adultos) a escuchar el cuerpo antes de que estalle la emoción. A través de una narrativa poética y sensorial, el relato identifica el enfado no como un evento repentino, sino como un recorrido físico: desde el hormigueo en los pies hasta el fuego en el corazón.

"Hay un momento en el que todavía podemos intervenir: cuando el hormigueo se transforma en aleteo".

 

Herramientas Pedagógicas Clave

El libro no es solo una lectura, es un recurso interactivo que incluye:

  •     Termómetro Emocional: Una escala visual que va desde la "Zona Neutra" (Mariposa/Calma) hasta la "Zona Alta" (Dragón/Enfado).
  •     Sección para Adultos: Pautas para facilitar el acompañamiento emocional.
  •     Dinámicas "Prueba y Aprende": Ejercicios de relajación y aceptación integrados en el diseño.
  •     Metáforas de Identificación: Hormigas, ciempiés, camaleones y dragones para graduar la intensidad del sentir.

 

Propuesta de Dinámicas (23 y 24 de Abril)

El programa de actividades está segmentado por niveles para asegurar que el mensaje llegue de forma efectiva según la madurez del alumnado:

Nivel

Actividades Destacadas

Objetivo

Infantil

Música, movimiento y orden de secuencias.

Identificación básica y transición emocional.

Primer Ciclo

Coloreado de termómetros y tarjetas de situaciones.

Reconocimiento de señales físicas.

Segundo Ciclo

Creación de historias colaborativas con tarjetas.

Desarrollo de la empatía y creatividad.

Tercer Ciclo

Juego de mesa interactivo del libro.

Resolución de conflictos y autorregulación.

 

Sobre la Autora y su Visión

Con una trayectoria consolidada en la literatura infantil (¡Aparta, que no me veo!, Greta Vampierta), la autora propone una visión donde todas las emociones son válidas, pero las reacciones son educables. El objetivo es pasar del descontrol a la autorregulación mediante la conciencia corporal.

 

Objetivos del Taller

  1.       Detectar: ¿Dónde siento lo que me pasa?
  2.       Nombrar: Poner palabras a la intensidad (el camaleón que cambia de color).
  3.       Actuar: Transformar el "hormigueo" en "aleteo" antes del desborde.

Material incluido: Entrega de marcapáginas temáticos al finalizar cada sesión.


Día del libro 2026. 

Crónica de una jornada mágica: Aprendiendo a transformar el "cabreo" en calma con Ana Cañete- Primaria

Nuestra escuela se ha llenado esta semana de colores, metáforas y, sobre todo, de mucha conciencia emocional. Hemos tenido el inmenso placer de recibir a la escritora Ana Belén Cañete Jiménez, quien ha compartido con todo el alumnado de Primaria su obra más reciente: "Este hormigueo es mi cabreo".

Esta actividad, enmarcada en nuestro compromiso por el bienestar del alumnado, no ha sido un simple cuentacuentos, sino un taller vivencial diseñado para que los niños y niñas aprendan a "escuchar su cuerpo" antes de que las emociones los desborden.

Un recorrido por el cuerpo y las emociones

A través de una narración poética y llena de sensibilidad, Ana transportó a los estudiantes a un viaje sensorial. Les enseñó que el enfado no aparece de repente, sino que nos avisa con señales físicas: unas pequeñas hormigas en los pies o un ciempiés que sube por las rodillas.

La clave de la jornada fue el concepto de la transformación: aprender que ese "hormigueo" puede convertirse en un "aleteo" de mariposa si sabemos identificar el momento justo para respirar y cambiar de color, tal como hace el camaleón.

 

 Así vivimos la jornada del jueves 23 de abril

La escritora organizó sesiones adaptadas a la madurez de cada grupo, asegurando que el mensaje llegara al corazón de todos:

Primer Ciclo: Colores y sensaciones (9:00h – 10:00h)

Los más pequeños comenzaron la mañana con una lectura interactiva que despertó sus sentidos.

  • Aprendieron a situar las imágenes de los animales en el Termómetro de las Emociones.
  • Colorearon su propio recurso visual para llevárselo como herramienta de ayuda en casa.
  • Practicaron dinámicas de relajación para soltar la tensión del cuerpo.

Segundo y Tercer Ciclo: Creatividad y convivencia (10:00h – 12:30h)

Con los alumnos mayores, la actividad subió de nivel fomentando la introspección y la resolución de conflictos.

  • Historias con propósito: A partir de tarjetas elegidas al azar, crearon relatos colaborativos donde debían explicar por qué un personaje se sentía así y qué podía hacer para mejorar.
  • El Juego de Mesa: Utilizando el contenido del libro, participaron en un juego de mesa diseñado por la autora que estimula la creatividad y la empatía.

 

La herramienta estrella: El Termómetro Emocional

El punto culminante fue el uso del termómetro visual, un recurso que permite a los niños poner nombre a la intensidad de lo que sienten:

  • Zona neutra: La calma y el aleteo de la mariposa.
  • Zona baja: La inquietud inicial de la hormiga.
  • Zona media: La molestia del camaleón, donde aún estamos a tiempo de elegir.
  • Zona alta: El fuego del dragón o la presión de la pitón cuando el enfado es máximo.

 

Una lección para la vida

Como bien nos recordó Ana durante sus talleres, "educar en emociones no es evitar el enfado, sino aprender juntos a atravesarlo". Todas las emociones son válidas, pero nosotros somos los dueños de nuestras reacciones.

Nos despedimos con una sonrisa y un marcapáginas de recuerdo, pero sobre todo con la mochila llena de estrategias para que, la próxima vez que sintamos ese hormigueo, sepamos transformarlo en un vuelo tranquilo.

¡Gracias, Ana, por tu luz y por enseñarnos a mirar hacia adentro!

Al desglosar las competencias trabajadas, descubrimos cómo una "simple" historia de hormigas y ciempiés se convierte en un motor de aprendizaje vital:

Inteligencia Emocional y Autoconocimiento

El pilar central de la actividad ha sido el fomento de la conciencia corporalAna ha enseñado a los niños a no temer a sus emociones, sino a entenderlas como señales biológicas necesarias.

   Identificación temprana: El alumnado aprendió a reconocer el enfado desde su génesis física —el hormigueo en los pies o la presión en el pecho— antes de que se convierta en una explosión incontrolable.

 Autorregulación: A través de la metáfora del camaleón, se les dotó de la capacidad de "cambiar de color" o de estado emocional, pasando del descontrol a la calma mediante el "aleteo".

  Validación: Se reforzó la idea de que sentir enfado es lícito; lo que debemos aprender es a gestionar nuestra reacción ante él.

Competencia Lingüística y Expresión Oral

El cuento, escrito en una narración poética con lenguaje sensorial, ha servido como vehículo para expandir el vocabulario emocional de los niños.

 Riqueza de vocabulario: Palabras como inquietudfrustracióncalma o desborde cobraron un sentido práctico y tangible.

 Pensamiento narrativo: En los ciclos superiores, el alumnado tuvo que construir sus propias historias a partir de tarjetas aleatorias, desarrollando la capacidad de estructurar relatos coherentes que conectan causas y consecuencias emocionales.

Competencia Social, Cívica y Convivencia

Aprender a gestionar la ira propia es el primer paso para mejorar la convivencia en el centro y en la sociedad.

 Empatía y resolución de conflictos: Al analizar situaciones hipotéticas en grupo, los estudiantes se pusieron en el lugar de otros ("¿Por qué se siente así? ¿Qué ha podido pasar?"), practicando la comprensión mutua

Prevención de la impulsividad: La herramienta del Termómetro de las Emociones permite a los niños anticipar un conflicto social antes de que ocurra, dándoles un "segundo de pausa" esencial para la paz escolar.

 

Aprender a Aprender: La Introspección

Finalmente, la actividad ha promovido el autoconocimiento como una herramienta de aprendizaje continuoGracias a las dinámicas de "Prueba y aprende", el alumnado se lleva una estrategia de introspección que podrá aplicar en cualquier momento de su vida, mucho más allá de los muros del colegio.

Esta experiencia ha demostrado que, cuando unimos la literatura con el corazón, estamos preparando a nuestros alumnos no solo para ser buenos estudiantes, sino para ser personas capaces de navegar con éxito sus propios mares internos.

 


Este hormigueo es mi cabreo- Día 24 de abril
Una experiencia emocional compartida en Educación Infantil

El Salón de Usos Múltiples de nuestro centro educativo se llenó de color, emoción y aprendizaje en una jornada muy especial para el alumnado de Educación Infantil del CEIP Nuestra Señora del Rosario de Luque. La actividad, centrada en la educación emocional, fue llevada a cabo por Ana Cañete, autora y escritora del libro “Este hormigueo es mi cabreo”, quien supo conectar desde el primer momento con los más pequeños.

Acompañada por las maestras de Educación Infantil, Ana transformó el espacio en un escenario dinámico donde las emociones cobraron vida. El alumnado, protagonista en todo momento, participó activamente en cada una de las propuestas, haciendo de esta experiencia algo colectivo y significativo.

La sesión comenzó con la narración del cuento, en la que Ana, con una puesta en escena cercana y expresiva, logró captar la atención de todos los niños y niñas. A través de la historia, se introdujo el concepto del “hormigueo” como una forma de reconocer el enfado, una emoción tan común como necesaria de comprender.

Tras la lectura, se llevaron a cabo diversas actividades diseñadas para trabajar las emociones desde diferentes perspectivas. Entre ellas, destacaron dinámicas de expresión corporal, donde el alumnado representaba cómo se siente el cabreo en el cuerpo; juegos de identificación emocional, en los que aprendían a poner nombre a lo que sienten; y talleres de dibujo, donde cada niño y niña plasmó su propio “hormigueo” utilizando colores, formas y trazos libres.

Uno de los momentos más enriquecedores fue el diálogo compartido, en el que los pequeños pudieron expresar situaciones cotidianas que les generan enfado, aprendiendo a escucharse entre ellos y a respetar las emociones de los demás. Este intercambio, guiado con sensibilidad por Ana y el equipo docente, permitió convertir el aula en un espacio seguro de comunicación.

Asimismo, se realizaron actividades prácticas para gestionar el enfado, como ejercicios de respiración, pequeñas dramatizaciones y propuestas de resolución de conflictos adaptadas a su edad. Todo ello contribuyó a que el alumnado no solo identificara sus emociones, sino que también adquiriera herramientas para canalizarlas de manera positiva.

La implicación de todo el alumnado de Infantil fue notable, participando con entusiasmo, curiosidad y sinceridad. La colaboración entre la autora y las maestras de Educación Infantil resultó clave para el desarrollo de la jornada, favoreciendo un ambiente cercano, respetuoso y enriquecedor.

Esta actividad no solo dejó huella en los niños y niñas, sino que también reforzó la importancia de trabajar la educación emocional desde edades tempranas. Porque, como bien se transmitió a lo largo de la mañana, sentir enfado es natural, pero aprender a reconocerlo y expresarlo adecuadamente es fundamental para el desarrollo personal y la convivencia.

Sin duda, una experiencia educativa completa en la que aprender, sentir y compartir fueron de la mano.


 












 


 

 

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